sábado 24 de mayo de 2008

Las postimágenes

Es curioso pero las hemos experimentado en más de una ocasión cuando hemos estado mirando fijamente una luz o la pantalla del ordenador. Las postimágenes son imágenes que aparecen después de haber fijado a un estímulo de alto contraste o relativamente brillante. Las postimágenes de los colores forman parte de los mecanismos oponentes (negro/blanco, rojo/verde, azul/amarillo), son sus colores opuestos.
La base fisiológica del fenómeno de las postimágenes se encuentra en una región de la retina.

Por ejemplo probar lo siguiente…

Durante 50 segundos fija la mirada en el punto central rodeado de los circulos de colores.
Pasado el tiempo desaparecerá el patrón de colores y sigues mirando al fondo en blanco.
¡Fíjate en los colores que percibes ahora! Y además si miras el techo de tu habitación (si es blanco mejor) seguirás viéndolas….
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miércoles 21 de mayo de 2008

Los colores subjetivos

La percepción del color se produce cuando las diferentes ondas electromagnéticas (luz) son captadas por las células de la retina, en el interior del ojo, que generan señales electricas que transmiten a las neuronas de la corteza visual. De esta forma se crean las sensaciones de color. Sin embargo, es posible provocar sensaciones de color utilizando patrones de líneas en blanco y negro. Evidentemente, estos colores no son percibidos a través de las células receptoras de luz de la retina, puesto que las longitudes de onda que las activan no se encuentran presentes.
Esta sensación de color, lo que llamamos colores subjetivos, se origina a un nivel superior al de los receptores visuales, con la actividad de neuronas del sistema visual que procesan la información a un nivel más elaborado. Parece ser que este fenómeno perceptivo se produce porque los patrones blancos y negros, especialmente si están en movimiento, estimulan determinadas neuronas del sistema visual de la misma forma que lo harían los colores si fuesen percibidos. Por ejemplo: una determinada neurona, ante el color rojo, aumenta su tasa de respuesta, es decir, el número de veces por segundo que envía una señal eléctrica. Pero esta neurona no percibe directamente el color, sino que es estimulada por otra de un nivel inferior, que envía una serie de señales eléctricas indicándole que está presente el color rojo. El patrón blanco y negro hace que la neurona del nivel inferior responda de la misma forma que si estuviera el color rojo, por lo que al transmitir su señal a la neurona del nivel superior, ésta "cree" que es rojo el que está presente. Por tanto, emite su patrón de descargas correspondiente al rojo, produciéndose la sensación del color subjetivo.


Después de esta explicación un poco enrevesada (lo siento^^) os pongo un patrón que, al mirarlo fijamente, genera la sensación de color subjetivo.












viernes 16 de mayo de 2008

El método científico

El método científico establece una serie de pasos a seguir en cualquier investigación, aunque lo cierto es que, a veces, lo utilizamos a nuestra manera

miércoles 14 de mayo de 2008

Síndrome de Korsakoff: amnesia por mala alimentación

Hablamos hace unos días de las interferencias que puede sufrir la información que almacenamos en la memoria. Sin embargo, las interferencias no son la única alteración que puede sufrir esta importante función cognitiva. Una de las alteraciones más conocidas (sobre todo gracias al cine) es la amnesia. Es habitual ver personajes en las películas que no recuerdan absolutamente nada acerca de quiénes son, qué cosas les han ocurrido... La amnesia es una alteración compleja que puede tener múltiples causas, la mayoría relacionadas con el daño cerebral, y cada tipo de amnesia tiene sus particularidades. De la que voy a hablar un poco aquí es de la amnesia causada por el síndrome de Korsakoff.

El síndrome de Korsakoff aparece como consecuencia de una lesión cerebral, en una parte del cerebro conocida como diencéfalo. El daño se produce a causa de una deficiencia en tiamina (vitamina B1). Normalmente, las personas afectadas por este síndrome son alcohólicos crónicos, aunque no es el abuso continuado de alcohol lo que lo causa (aunque sí produce otros daños), sino la pobre dieta alimentaria a la que habitualmente se asocia el alcoholismo, además de que el alcohol reduce la capacidad de asimilación de la vitamina B1.

El síndrome de Korsakoff produce dos clases de amnesia:
- Amnesia retrógrada, es decir, problemas para recordar información pasada (anterior a la enfermedad)
- Amnesia anterógrada, incapacidad para formar nuevos recuerdos, con lo que se hace muy difícil aprender nueva información

Además, se produce un deterioro cognitivo generalizado (problemas en el habla, atención...) junto con un síntoma conocido como confabulación. Esto significa que las personas afectadas por el síndrome de Korsakoff tienden a mezclar información real con sucesos imaginarios, ya que para ellos resulta difícil separar la realidad de la ficción. Esto no significa que mientan conscientemente, con la intención de engañar a otros. De hecho, suelen creerse las historias que ellos mismos inventan.

Por otro lado, aunque los pacientes habituales con este síndrome sean alcohólicos, debemos recordar que no es el alcoholismo sino una mala alimentación lo que produce este síndrome. Personas con malnutrición y carencia de vitamina B1 son susceptibles de desarrollarlo (por ejemplo, en países pobres donde se producen hambrunas). En este sentido, recientemente se han descrito casos de niñas y adolescentes con anorexia nerviosa que han desarrollado este síndrome, lo cual es bastante grave, ya que la amnesia por síndrome de Korsakoff es irreversible.

La forma de prevenir este problema es, evidentemente, una buena alimentación. Sin embargo lo que más me recuerda todo esto es que cualquier cosa que introducimos en nuestro cuerpo (o que dejamos de introducir) tiene sus efectos, algunos imperceptibles y otros... bastante catastróficos.

jueves 8 de mayo de 2008

Interferencia proactiva y retroactiva.

Si hoy estudiamos una lista de palabras en inglés para un examen y mañana estudiamos una lista de palabras para un examen de francés, es posible que pasado mañana en el examen de inglés cuando intentemos recordar la lista de palabras en inglés nos “molesten” las palabras francesas que el día de antes habíamos leído. Esto puede ser explicado por la teoría de la interferencia, que da por sentado que el olvido refleja el daño o interferencia causado a la huella de memoria por otras huellas, dependiendo del grado de similitud entre las dos huellas de memoria que se interfieren..
Hay que diferenciar dos tipos de interferencia. La interferencia proactiva se produce cuando el nuevo aprendizaje es perjudicado por viejos aprendizajes y la interferencia retroactiva se produce cuando el nuevo aprendizaje dificulta el recuerdo de aprendizajes pasados.

Para entender mejor estos dos tipos de interferencia, en el siguiente vídeo aparecen dos listas de palabras (lista A y lista B), observarlas….

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Si os pido que apuntéis en un papel las palabras de la lista A y resulta que en vuestra lista de palabras aparecen palabras de la lista B, es un ejemplo de interferencia retroactiva; el reciente aprendizaje de la lista B dificulta el recuerdo de la lista A. Y, si os pido que apuntéis en un papel las palabras que recordéis de la lista B y sin daros cuenta escribís palabras de la lista A, es un ejemplo de interferencia proactiva; el viejo aprendizaje de la lista A, interfiere en el recuerdo de la lista B.

Algo simple pero curioso..!

miércoles 7 de mayo de 2008

Indefensión aprendida: "haga lo que haga, nada va a cambiar"

En un experimento de Martin Seligman, un grupo de perros fueron expuestos a descargas eléctricas que no podían evitar ni controlar. Cuando, más adelante, se les dio la oportunidad de escapar de las descargas, los animales permanecieron quietos, sin mostrar ningún tipo de respuesta. Este estado de inactividad se explicó por el fenómeno de la indefensión aprendida.
La indefensión aprendida (learned helplessnes) consiste precisamente en un estado en el que el sujeto no intenta escapar ni evitar los estímulos aversivos (en este caso, las descargas, pero podría tratarse de cualquier cosa) aunque tenga la oportunidad de hacerlo. ¿Por qué no lo hace? Parece ser que el estado de indefensión aprendida produce un déficit en el aprendizaje posterior, es decir, hace que sea más difícil aprender que alguna respuesta puede detener o evitar la estimulación aversiva.
La hipótesis de la indefensión aprendida supone que el animal ha aprendido que su conducta no puede influir de ninguna manera en los acontecimientos, por lo que permanece inactivo.
Este fenómeno se produce también en seres humanos, y puede llegar a ser grave y derivar en trastornos como la depresión. En estos casos, el individuo desarrolla expectativas de falta de control sobre los acontecimientos, y suele pensar que su actuación es inútil. Es habitual encontrar pensamientos del tipo “nunca voy a conseguirlo”, “da igual que me esfuerce”, etc. En estos casos el estímulo aversivo no es una descarga, por supuesto. Puede ser el fracaso en los estudios, en el trabajo o en las relaciones personales, por ejemplo. La persona deprimida aprende que no tiene ningún control sobre lo que le ocurre y esto es precisamente un factor importante que contribuye al desarrollo de la depresión.
La falta de control, además, puede derivar en mayores niveles de estrés y favorecer la aparición de otros problemas de salud, como úlceras o problemas cardiovasculares. En experimentos realizados con roedores, se encontró que los animales que recibían descargas que no podían detener mediante ninguna conducta desarrollaban más úlceras que aquellos que podían detener las descargas, por ejemplo, mediante la presión de una palanca.
La indefensión aprendida en humanos puede ser realmente incapacitante, ya que el individuo sufre un déficit de actividad, es decir, permanece inactivo ante los acontecimientos y es incapaz de reaccionar. El tratamiento que se da a las personas que se encuentran en esta situación suele ser lo que se conoce como terapia cognitiva, que consiste en ayudar a estas personas a “desaprender” que no tienen control sobre los acontecimientos.
¿Os ha ocurrido alguna vez algo similar? ¿Sabéis algo más sobre el tema que queréis aportar?

jueves 1 de mayo de 2008

¿Para qué sirve el miedo?

Muchas veces nos gustaría no asustarnos por nada, enfrentarnos a cualquier cosa y no sentir nunca miedo. Sin embargo, es muy probable que si nuestros antepasados prehistóricos no hubiesen contado con esta emoción, el ser humano se habría extinguido rápidamente.
El miedo es una emoción básica, como la alegría y la tristeza, con la que ya nacemos. Se desencadena ante la percepción de un peligro presente e inminente, generando un estado emocional negativo y catalizando una serie de reacciones fisiológicas y conductuales que conducen rápidamente a un estado de activación que nos prepara para afrontar el peligro, o bien para huir de él. Es lo que se conoce como sistema de lucha o huída (en inglés fight or flight). Todas las respuestas desencadenadas por la emoción de miedo son tremendamente útiles si el peligro es real y debemos reaccionar rápidamente, por lo que contar con esta emoción fue para nuestros antepasados muy adaptativo. El miedo es, por tanto, clave para la supervivencia.
Para entenderlo mejor, planteemos una situación hipotética: estamos en casa, tranquilamente, cuando escuchamos un ruido inesperado. Inmediatamente, dejamos cualquier cosa que estuviésemos haciendo, contenemos la respiración, abrimos bien los ojos y permanecemos alerta. ¿Por qué? Todas estas respuestas iniciales tienen la función de averiguar de dónde proviene el ruido extraño y qué lo ha causado. Contener la respiración nos ayuda a escuchar mejor, mientras intentamos cubrir la mayor parte de nuestro campo visual y estamos atentos a cualquier movimiento. Mientras tanto, el corazón se acelera y los músculos se tensan, preparando al cuerpo para una actividad física intensa que quizá nos veremos obligados a realizar. Es posible que tengamos que luchar contra un intruso, o huir de él. Si finalmente concluimos que el ruido no señala ningún peligro real, el organismo volverá poco a poco a sus niveles normales de actividad. Si no, estaremos preparados para afrontar el peligro que se presente.
Como podemos ver, el miedo es una herramienta evolutiva tremendamente útil y crucial para la supervivencia. Por supuesto, si se desencadena en momentos inapropiados puede ser contraproducente e incluso patológico, pero... ¿habría sido posible la supervivencia sin el miedo?