El email y el reforzamiento intermitente

Jesús Encinar hace en su blog una interesante reflexión sobre cómo el email, pero también facebook, tuenti, google reader o cualquier otro servicio semejante pueden tener a algunas personas enganchadas durante horas, revisando cada poco tiempo si hay algo interesante. Para ello, se basa en la teoría del condicionamiento instrumental de Skinner, entendiendo que el correo electrónico puede funcionar como un programa de reforzamiento de intervalo variable. Cada cierto tiempo, un tiempo que puede variar enormemente, algo interesante puede llegar a la bandeja de entrada. Nosotros, como los ratones presionando palancas, revisamos continuamente si está ya disponible nuestro reforzador.
El condicionamiento instrumental supone que la probabilidad de que se dé una conducta está determinada por sus consecuencias. Así, si una conducta es recompensada será más probable que se repita en el futuro, pero si es castigada su probabilidad de ocurrencia se reducirá. Cuando una conducta es recompensada siempre, el sujeto la dará sólo cuando quiera la recompensa, y si deja de ser recompensada, pronto dejará de darla. Pero si la recompensa sólo aparece algunas veces, y no podemos predecir cuándo, la respuesta se dará continuamente y no desaparecerá a pesar de no haber recompensa. Como no siempre la obtenemos, podemos pensar "quizá la próxima vez" y volver a darla (he de decir que Skinner no hubiese dado esta explicación, puesto que pensar no sería para él realmente necesario para que el reforzamiento funcionase... pero para lo que nos ocupa, sirve). Por eso continuamos respondiendo una y otra vez, aunque sólo algunas, muy pocas, sean recompensadas.
Sé que estas explicaciones pueden ser algo reduccionistas, sin embargo, es una explicación que se ha aplicado también, por ejemplo, a la adicción al juego en las máquinas tragaperras, como un factor (entre otros) que mantiene la conducta de juego.
Desde luego, no parece descabellado. Aquí tenéis el post entero.

7 comentarios:

Jesús Castro dijo...

Bueno, bueno, bueno, ahí le has dado bien....de las tragaperras me gusta hablar. ¿Algo reduccionista?, te has quedado corta, la verdad.
La teoría sería buena si no fallase en algo básico, y es que en primer lugar no somos ratones, y en segundo lugar un mínimo porcentaje de los que juegan a las tragaperras llegan a engancharse. Por otra parte, ¿como explicaríamos que a pesar de que la droga siempre tiene un efecto positivo inmediato, tampoco todo el mundo se enganche?. Siguiendo con los reparos, en el lenguaje está la trampa: "tener a algunas personas enganchadas durante horas...". Vamos a ver, ¿no sería mas adecuado decir que estas personas estan untilizando el correo o internet durante horas?. Mi propuesta define mejor la realidad, y no otorga identidad a una cosa inanimada. Y claro, hablando así ya se complica la cosa, porque las personas VIVEN, los ratones no. Las personas estan en un contexto. Y si seguimos por ahí, resulta que Skinner hace aguas, porque a lo mejor esas personas evaden su contexto, mediante el ordenador, el juego o lo que sea. Un ratón, te aseguro que no se evade de nada. Entonces tendríamos a una persona que está metida en la tragaperras porque de esa forma no está sintiendo un duelo o una pérdida. ¿Donde está Skinner aquí?. En ninguna parte, en el limbo de las abstracciones que las personas hacen con el lenguaje y por tanto con lo simbólico no reductible a un refuerzo ratonil. Y si seguimos tirando por mi hilo argumental, llegamos a que facebook, y los otros programas que mencionas nada tienen que ver con el refuerzo, sino con un contexto que estamos creando en donde las relaciones ya solo se dan virtualmente, no hay tiempo, y presencialmente a muchas personas les resultan complicadas y esforzadas. Acabaremos por tanto hablando mucho de nuestras vidas y poco de Skinner y sus ratones.
Un saludo.

irakolvenik dijo...

Gracias por tu aportación Jesús, tu propuesta me parece interesante y desde luego más completa y cercana a la realidad que la de Skinner. Verás, lo que pretendía decir en el post es que la conducta de comprobar el correo continuamente, facebook o lo que sea, guarda un cierto paralelismo con la conducta de jugar en una máquina tragaperras, en cuanto las dos ofrecen reforzamiento intermitente. El refuerzo es un factor que puede estar involucrado en el mantenimiento de este tipo de conductas, pero no explica la adicción por sí solo, ni tampoco por qué las personas deciden empezar a jugar a una máquina tragaperras, o tomar drogas, o hacerse una cuenta en facebook.
Por otra parte, como dices estos comportamientos pueden servir a las personas para evadirse de aquella parte de su vida que les hace sentir mal, sea el duelo por una pérdida o una mala relación con su pareja, etc. En ese sentido esas actividades sí resultarían reforzantes, puesto que evitan exponerse a aquello que es desagradable.
Finalmente, son muchos los usos que se puede dar a las redes sociales de internet y a servicios como correo electrónico, messenger, etc. Creo que, aunque exista un porcentaje de personas que los utilicen para evitar unas relaciones sociales que les resultan complicadas, una parte importante los utilizan precisamente para lo contrario: mantener el contacto con personas que viven lejos, o que por lo que sea se ven poco, comunicarse rápidamente con un amigo de una forma más barata que el teléfono, etc.

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Por supuesto, todo avance, todo cambio, y toda cosa nueva, como cosa, es susceptible de usarse bien o mal.
Un saludo

Ernie dijo...

Hombre Jesús! Me alegra ver que aunque nuestra discusión quedara en tablas, sigues por aquí ; ). Ahora no tengo mucho tiempo, pero en cuanto pueda retomaré eso de la droga que comentáis irakolvenik y tú (Ay, Paola, si Raúl te escuchara... XD).

Saludos finlandeses!

irakolvenik dijo...

Hola Ernie, me alegro de verte por aquí! Oye, pero ¿qué es lo que decimos de la droga? :S

No te congeles mucho! XD

Jesús Castro Rodríguez dijo...

Saludos desde Tenerife.

Pau Barrina dijo...

Em sento totalment identificat; és, suposo, el que li passa a la majoria d'informàtics o bojos per la tecnologia (m'incloc). A aquest fet hem de sumar-li el fenòmen de la procrastinació (deixar les tasques pendents per a després i posar-se a fer alguna cosa improductiva però més interessant), que segurament serà la segona «epidèmia» dels informàtics. I així convertim l'ordinador en el parany perfecte per als estudiants.

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