Hace unos días, en este blog se hablaba de que, al parecer, algunos microorganismos son capaces de dar respuestas condicionadas ante cambios que se producen en su entorno. La investigación que permite llegar a esta conclusión, publicada en Nature, utilizó dos microorganismos para observar los cambios en su comportamiento en respuesta a cambios en su medio ambiente, Escherichia coli y Saccharomyces cerevisiae (una bacteria intestinal y la levadura de cerveza).
En este contexto, debemos entender la conducta del microorganismo no como la conducta humana o de otros animales, sino como cambios en la expresión genética que se traducen en cambios en el funcionamiento del mismo, y también en su interacción con el entorno, ya que estos organismos no tienen sistema nervioso, por tanto su comportamiento no se puede entender del mismo modo que el nuestro, aunque sí es posible establecer paralelismos. Así, el sistema de transcripción génica puede actuar de modo similar a una red neuronal y es posible que emerjan comportamientos complejos a partir de sistemas más sencillos.
Lo que ocurrió en los experimentos es que la exposición temprana a un estímulo facilitó la transcripción y expresión de algunos genes, relacionados con la adaptación a entornos en los que dicho estímulo está presente, cuando se expuso al organismo a estos ambientes. Así, la bacteria E. Coli, expuesta a ambientes ricos en lactosa y pobres en maltosa, activó genes en respuesta a la presencia de maltosa, facilitándose su respuesta cuando se encontró posteriormente en ambientes ricos en maltosa.
En este sentido, creo que no es acertado hablar de condicionamiento pavloviano. Salvando las diferencias entre los microorganismos y los animales con sistema nervioso, el condicionamiento, o aprendizaje asociativo, se produce cuando un estímulo inicialmente neutro se asocia a otro que produce una respuesta de manera innata, de modo que el estímulo neutro adquiere la capacidad de elicitar ésa respuesta: se condiciona. En este caso el estímulo al que se pre-expone al organismo no es neutro, sino que por si mismo es capaz de producir respuestas (como se muestra por ejemplo al exponer a la bacteria a la maltosa de manera aislada). Además, es el mismo estímulo que se presentará después, no otro con el que se asocia.
Sin embargo, es cierto que la conducta del microorganismo cambia y se adapta más fácilmente a un estímulo si ha sido previamente expuesto al mismo. Creo que esta facilitación guarda un paralelismo más estrecho con el fenómeno de priming, ya que éste nos dice precisamente que la pre-exposición a un estímulo puede facilitar la respuesta al mismo posteriormente, actuando como un mecanismo de adaptación al ambiente que permite al organismo sobrevivir anticipándose a los cambios.
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1 comentarios:
Ya decía yo... Me había quedao flipao' con el título XD. Estoy de acuerdo contigo en que sería más acertado relacionarlo con el concepto de priming. Condicionamiento es, quizá, demasiado ambicioso para estos "bichitos" =b
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