Y esta vez a lo grande. Hace unos días me pasaron este enlace, que lleva directamente a una noticia que me impactó un poco: un canal de televisión francés, France 2, ha grabado un falso concurso basado en los famosos experimentos de Stanley Milgram, de los que ya hemos hablado por aquí. Se trata de un documental que fue rodado como si se tratase de un concurso, en el que una persona (el verdadero "concursante") debía administrar descargas a un actor que él creía que era quien realmente participaba en el juego. Las descargas, igual que en el experimento, se aplicaban cuando el "participante" fallaba en los ensayos de una tarea de asociación de palabras. Como en el original, las descargas no se producían realmente, sino que el actor fingía el dolor y suplicaba que se le sacase de allí. Realmente, se trata del experimento de Milgram trasladado a un plató de televisión en lugar de realizarse en el laboratorio. La autoridad, que en el original era el investigador, es ahora un presentador junto a la presión de saber que muchas personas pueden ver al participante por televisión, pero, en esencia, es lo mismo. Los concursantes no saben que están siendo involuntariamente conejillos de indias en este experimento que tiene como objetivo denunciar la enorme proliferación de realities de todo tipo en los últimos años. Eso es lo que me parece más problemático. Cuando Milgram hizo sus experimentos, al margen de otras consideraciones éticas, los participantes sabían donde estaban, sabían que se trataba de un experimento aunque desconocieran el verdadero propósito del estudio (lo que por otra parte habría invalidado cualquier resultado). En este caso estas personas creen que están en un concurso de televisión, no son voluntarios en un experimento ya que ni siquiera saben que se está haciendo.Por otro lado, puede ser sumamente interesante ver cómo reaccionan los concursantes sabiendo que muchas personas podrían verles aplicar descargas a una víctima inocente porque así lo exigen las reglas del concurso. En el experimento original imagino que el anonimato de los participantes estaría más o menos garantizado, y ellos lo sabrían. Pero ¿qué pasa si los sujetos creen que otros van a ver lo que están haciendo? ¿Tendrán más compasión de la víctima, o serán más implacables que nunca obedeciendo ciegamente a la autoridad televisiva?





