Milgram... de nuevo

Y esta vez a lo grande. Hace unos días me pasaron este enlace, que lleva directamente a una noticia que me impactó un poco: un canal de televisión francés, France 2, ha grabado un falso concurso basado en los famosos experimentos de Stanley Milgram, de los que ya hemos hablado por aquí. Se trata de un documental que fue rodado como si se tratase de un concurso, en el que una persona (el verdadero "concursante") debía administrar descargas a un actor que él creía que era quien realmente participaba en el juego. Las descargas, igual que en el experimento, se aplicaban cuando el "participante" fallaba en los ensayos de una tarea de asociación de palabras. Como en el original, las descargas no se producían realmente, sino que el actor fingía el dolor y suplicaba que se le sacase de allí. Realmente, se trata del experimento de Milgram trasladado a un plató de televisión en lugar de realizarse en el laboratorio. La autoridad, que en el original era el investigador, es ahora un presentador junto a la presión de saber que muchas personas pueden ver al participante por televisión, pero, en esencia, es lo mismo. Los concursantes no saben que están siendo involuntariamente conejillos de indias en este experimento que tiene como objetivo denunciar la enorme proliferación de realities de todo tipo en los últimos años. Eso es lo que me parece más problemático. Cuando Milgram hizo sus experimentos, al margen de otras consideraciones éticas, los participantes sabían donde estaban, sabían que se trataba de un experimento aunque desconocieran el verdadero propósito del estudio (lo que por otra parte habría invalidado cualquier resultado). En este caso estas personas creen que están en un concurso de televisión, no son voluntarios en un experimento ya que ni siquiera saben que se está haciendo.

Por otro lado, puede ser sumamente interesante ver cómo reaccionan los concursantes sabiendo que muchas personas podrían verles aplicar descargas a una víctima inocente porque así lo exigen las reglas del concurso. En el experimento original imagino que el anonimato de los participantes estaría más o menos garantizado, y ellos lo sabrían. Pero ¿qué pasa si los sujetos creen que otros van a ver lo que están haciendo? ¿Tendrán más compasión de la víctima, o serán más implacables que nunca obedeciendo ciegamente a la autoridad televisiva?

Escribiendo con el cerebro

Obviamente, no podemos escribir sin el cerebro, por lo que el título de esta entrada puede parecer sin mucho sentido. Sin embargo, es difícil escribir utilizando única y exclusivamente el cerebro, sin las manos ni ninguna otra parte del cuerpo que nos permita, al menos, teclear en un ordenador. Sin embargo, Alan Wilson, de la Universidad de Wisconsin, ha conseguido hacerlo.
Para ello, se puso un gorro con electrodos que registran la actividad cerebral en cada momento, y se colocó frente a la pantalla de un ordenador en la cual aparece un listado de letras que van parpadeando una tras otra. La persona entonces centra la atención en una de las letras, la que quiere escribir, y cuando esta letra parpadea, se produce un cambio en la actividad cerebral en un punto y un momento concreto. Los electrodos recogen esa señal y la trasladan a un ordenador, que la convierte en la letra que le corresponde (la que estaba parpadeando en el momento en que cambió la señal). Así, letra por letra, puede escribirse un mensaje, que Alan Wilson difundió via Twitter. Lo que hizo fue escribir directamente desde su cerebro, y ese fue uno de sus primeros mensajes:
SPELLING WITH MY BRAIN
Aparte de lo espectacular que pueda parecer el haber creado una interfaz como esta, lo cierto es que su desarrollo responde a una necesidad, y es la de comunicarse en personas que sufren una parálisis completa, que no pueden mover ningún músculo de su cuerpo (locked-in). Algunos se comunican mediante parpadeos, otros ni siquiera pueden hacer eso. Un dispositivo como este, por tanto, puede resultar tremendamente útil, aunque sólo permita en principio enviar mensajes cortos y simples. Es mucho más de lo que pueden hacer sin él, sin duda. Además, se trata de un gorro con electrodos que en ningún momento es invasivo, quizá un poco incómodo, pero otros dispositivos de este estilo requieren implantar los electrodos bajo la piel o directamente en el cerebro así que supone un gran avance en ese sentido. Por otra parte, mediante el uso de Twitter, pueden enviar sus mensajes a todos sus seguidores en esa red social y a la vez mantenerse informados de lo que ellos hacen.

Aquí tenéis algo más de información, y aquí un vídeo de demostración del funcionamiento del juguetito.

Trastorno antisocial de la personalidad

La característica esencial del trastorno antisocial de la personalidad es un patrón duradero de conductas socialmente irresponsables que reflejan desconsideración hacia los derechos de los demás. Muchas personas con este trastorno se implican en repetidos actos ilegales.
Las características de la personalidad más relevantes incluyen la falta de interés o preocupación por los sentimientos de los demás y, más notablemente, la falta de remordimientos por el daño que pueden causar. Estas características hacen que fracasen en roles que requieren su fidelidad, su honradez o su fiabilidad en cualquier función social. Algunas personas con este trastorno muestran soltura y encanto pero lo utilizan para seducir, burlarse o explotar a los demás.
El trastorno antisocial de la personalidad se expresa a través de conflictos con las normas ya desde la infancia (niños que mienten, roban, se escapan de casa, etc.) y que enseguida destacan por su frialdad y su falta de miedo.
No son propensos a presentar trastornos psicóticos y suelen acudir a la clínica psiquiátrica a raíz del consumo de estimulantes. Son individuos condenados a la inadaptación pero parece que maduran sensiblemente con el paso de los años. Aún así, es difícil hablar de la normalización de su personalidad en la vida adulta.
La personalidad antisocial es mucho más frecuente en varones que en mujeres, pero su presencia es detectable en ambos sexos.
En cuanto a su etiología, los estudios con gemelos y de adopción indican que los factores genéticos predisponen al desarrollo del trastorno de personalidad. De hecho, la prevalencia familiar de este trastorno, habla más a favor de la intervención de factores genéticos que de una alteración exclusiva en los procesos de socialización por prácticas educativas. Por otra parte, en la historia infantil de estas personas hay figuras maternas demasiado tolerantes y padres excesivamente débiles, pero la emergencia del trastorno es tan temprana que a veces es difícil distinguir entre causas y efectos en la interacción paternofilial.
De nuevo aparece la polémica genes- ambiente!!! Aquí os pongo un vídeo relacionado con esto….^^



Trastorno antisocial de la personalidad: Genes y ambiente
Cargado por raulespert

Sin dormir

El pasado fin de semana superé mi propio récord de horas sin dormir (no es que el anterior fuera muy elevado, ya que no fue algo realmente intencionado). La cadena de acontecimientos y una buena dosis de cafeína me mantuvieron despierta durante 35 horas. Por supuesto, es mucho menos que el récord mundial que según Wikipedia está en 449 horas, pero aún así no me libré de los efectos de la privación de sueño a corto plazo: cansancio, irritabilidad, enlentecimiento motor... los síntomas que todos habremos experimentado cuando tenemos mucho, mucho sueño. Después de una noche de sueño reparador, podemos estar totalmente recuperados.
Sin embargo, a largo plazo la cosa se complica. La privación total o parcial de sueño (la segunda, mucho más habitual) durante mucho tiempo tiene consecuencias graves en el organismo, y también a nivel cognitivo y emocional. En una revisión de varios estudios realizada en la Universidad de Pennsylvania encontraron que la privación de sueño produce, entre otros efectos, la reducción de la capacidad de mantener la atención en una tarea, lo que se conoce como atención sostenida o vigilancia, lo cual puede ser muy peligroso, por ejemplo, si hay que conducir. En general, aparecen problemas en tareas que requieran utilizar las funciones ejecutivas (planificación, toma de decisiones, etc.) y cambios de humor que generalmente implican irritabilidad. Además, se producen cambios a nivel hormonal, por ejemplo en los niveles de cortisol y de hormona del crecimiento, y también en el sistema inmunológico. Cuando la privación de sueño es total, y se prolonga durante varios días, aparece un efecto bastante llamativo que son las alucionaciones, o más comunes, las distorsiones perceptivas (luces distorsionadas, brillos, sonidos).
Al final, si uno dejara realmente de dormir, moriría. Es tan necesario como comer o beber, y de hecho la privación de sueño se ha utilizado como instrumento de tortura. Un ser humano puede aguantar 11 días sin dormir, pero como briconsejo de hoy: no intentéis hacerlo en casa. ¡Buenas noches!


Fuente de la imagen.

Si la ciencia fuera así en televisión




























Se me ocurren unos cuantos más... xD

Un año

El 2 de abril de 2008 (esto es, hace justo un año) se publicaba el primer post de Espacio Sináptico. Desde entonces...
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  • Hemos cambiado una vez la apariencia del blog
  • Tenemos 2 seguidores en el apartado "Seguidores" de Blogger
  • Nos hemos ido a Cambridge, y hemos vuelto!
Y sobre todo, nos lo hemos pasado muy bien escribiendo en este blog, leyendo vuestros comentarios, riéndonos algunos ratos y con nuestros pequeños debates en otros. Por esta razón, desde Espacio Sináptico queremos agradecer a todos los que nos han leído, comentado y apoyado durante este añito, y deciros que vamos a continuar con tanta ilusión como el primer día. ¡Muchas gracias!