Trabajos en grupo
Estamos acabando el curso y este año (igual que los anteriores, en realidad) hemos tenido trabajos en grupo para todo. Trabajar con otros compañeros está muy bien, y normalmente salen resultados positivos, sin embargo, no es raro que de vez en cuando surjan problemillas. Uno de ellos es que las aportaciones individuales se reduzcan ya que, al estar en un grupo, cada miembro participa menos. En este sentido acabo de leer un interesante análisis de este fenómeno en PsyBlog que os recomiendo que leáis, sobre todo porque incluye, al final, algunos consejos para mejorar el trabajo cuando ocurren en el grupo este tipo de problemas. ¡Los tendremos en cuenta para el curso que viene!
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29 de mayo de 2009
Hablar en público
Es decirlo y, a más de uno, le entra el miedo. Sin embargo, hablar en público es algo que muchas personas vamos a tener que hacer en un momento o en otro. Supone una situación difícil, ya que nos sentimos amenazados: si cometemos algún error, nuestro público nos evaluará negativamente, lo cual supone un "castigo" a nivel social, una amenaza a nuestro estatus y nuestra autoestima. No hace mucho, dimos un pequeño seminario a un grupo de estudiantes de traducción sobre el tema, y esos fueron justo los miedos que nos transmitieron. ¿Qué podemos hacer ante ello?
Una opción que parece bastante efectiva, sobre todo las primeras veces, cuando la ansiedad nos puede jugar más malas pasadas, es utilizar las técnicas de relajación. Personalmente admitiré que no son mi fuerte, pero unas inspiraciones profundas antes de comenzar pueden ayudar y mucho a reducir la activación excesiva. Ahora bien, el punto más interesante que les veo a estas técnicas es que obligan a la persona a focalizar su atención en algo diferente de su miedo, en este caso, la respiración. Es decir, podemos utilizar la estrategia que queramos, pero la clave está en no atender constantemente al miedo, ya que en ese caso únicamente conseguimos incrementarlo. Atención: estoy diciendo esto en relación a un miedo "normal", que no paraliza completamente a la persona, aunque sí provoca malestar y puede jugarnos alguna mala pasada en el escenario. Si el miedo realmente impide que la persona cumpla sus objetivos, una técnica de relajación probablemente no sea suficiente. Se puede recurrir también a técnicas de corte más cognitivo, como puede ser identificar los pensamientos anticipatorios del miedo para refutarlos con aseveraciones racionales. De hecho, estoy segura de que existen cientos de técnicas y estrategias para combatir el miedo escénico.
Pero al final, la forma de perder el miedo pasa por enfrentarse a aquello que lo produce. Esto es, si uno quiere perder el miedo a hablar en público, en algún momento tendrá que hacerlo, evitar las situaciones que nos asustan no consigue sino aumentar nuestra ansiedad. Pero a veces, no podemos simplemente subirnos a un escenario y ponernos a hablar. En ese caso, quizá lo que nos muestra este vídeo pueda resultarnos útil...
Una opción que parece bastante efectiva, sobre todo las primeras veces, cuando la ansiedad nos puede jugar más malas pasadas, es utilizar las técnicas de relajación. Personalmente admitiré que no son mi fuerte, pero unas inspiraciones profundas antes de comenzar pueden ayudar y mucho a reducir la activación excesiva. Ahora bien, el punto más interesante que les veo a estas técnicas es que obligan a la persona a focalizar su atención en algo diferente de su miedo, en este caso, la respiración. Es decir, podemos utilizar la estrategia que queramos, pero la clave está en no atender constantemente al miedo, ya que en ese caso únicamente conseguimos incrementarlo. Atención: estoy diciendo esto en relación a un miedo "normal", que no paraliza completamente a la persona, aunque sí provoca malestar y puede jugarnos alguna mala pasada en el escenario. Si el miedo realmente impide que la persona cumpla sus objetivos, una técnica de relajación probablemente no sea suficiente. Se puede recurrir también a técnicas de corte más cognitivo, como puede ser identificar los pensamientos anticipatorios del miedo para refutarlos con aseveraciones racionales. De hecho, estoy segura de que existen cientos de técnicas y estrategias para combatir el miedo escénico.
Pero al final, la forma de perder el miedo pasa por enfrentarse a aquello que lo produce. Esto es, si uno quiere perder el miedo a hablar en público, en algún momento tendrá que hacerlo, evitar las situaciones que nos asustan no consigue sino aumentar nuestra ansiedad. Pero a veces, no podemos simplemente subirnos a un escenario y ponernos a hablar. En ese caso, quizá lo que nos muestra este vídeo pueda resultarnos útil...
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18 de mayo de 2009
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