La investigación se llevó a cabo con neuronas del molusco Aplysia californica, un organismo que tiene un sistema nervioso muy simple, por lo que se ha utilizado en muchos estudios con anterioridad. Estimularon las neuronas de la aplysia con serotonina, que anteriormente había demostrado estimular la formación de nuevos recuerdos. Lo que querían ver era si, con la formación de nuevos recuerdos, se producían cambios en las conexiones sinápticas: eso indicaría que las nuevas sinapsis constituirían el correlato neurobiológico de los nuevos recuerdos.
Para ello, diseñaron un procedimiento que marcaba las proteínas existentes de color rojo ante la luz ultravioleta, mientras que las que se acababan de formar aparecían marcadas en color verde. Compararon entonces una imagen obtenida antes de la formación del recuerdo con otra obtenida después. El resultado, este:

En la imagen se ve (más o menos) una gran cantidad de proteínas de nueva formación que se corresponderían con sinapsis recién formadas, es decir, recuerdos frescos.
Por supuesto, un nuevo recuerdo no es algo tan simple como una nueva sinapsis, y menos en humanos. Los cambios son bastante complejos y se producen en varios miles de neuronas, afectando a diferentes sistemas de neurotransmisión, cuando hablamos de memoria humana. Sin embargo, esto nos muestra cuál es el mecanismo más básico para formar nuevos recuerdos.
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