Foto de un recuerdo

En la Universidad de California, en Los Angeles, se ha fotografiado por primera vez la formación de un recuerdo a nivel sináptico, es decir, a nivel de conexiones entre neuronas. Aunque los neurocientíficos ya sospechaban que para crear nuevos recuerdos era necesario formar nuevas sinapsis, o cambiar o fortalecer las existentes, nunca se había podido observar de qué manera ocurre este proceso. ¿Cómo han podido hacerlo ahora?
La investigación se llevó a cabo con neuronas del molusco Aplysia californica, un organismo que tiene un sistema nervioso muy simple, por lo que se ha utilizado en muchos estudios con anterioridad. Estimularon las neuronas de la aplysia con serotonina, que anteriormente había demostrado estimular la formación de nuevos recuerdos. Lo que querían ver era si, con la formación de nuevos recuerdos, se producían cambios en las conexiones sinápticas: eso indicaría que las nuevas sinapsis constituirían el correlato neurobiológico de los nuevos recuerdos.
Para ello, diseñaron un procedimiento que marcaba las proteínas existentes de color rojo ante la luz ultravioleta, mientras que las que se acababan de formar aparecían marcadas en color verde. Compararon entonces una imagen obtenida antes de la formación del recuerdo con otra obtenida después. El resultado, este:





En la imagen se ve (más o menos) una gran cantidad de proteínas de nueva formación que se corresponderían con sinapsis recién formadas, es decir, recuerdos frescos.
Por supuesto, un nuevo recuerdo no es algo tan simple como una nueva sinapsis, y menos en humanos. Los cambios son bastante complejos y se producen en varios miles de neuronas, afectando a diferentes sistemas de neurotransmisión, cuando hablamos de memoria humana. Sin embargo, esto nos muestra cuál es el mecanismo más básico para formar nuevos recuerdos.

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Fobias extrañas

Esta tarde he estado leyendo sobre trastornos de ansiedad. En uno de los momentos de descanso se me ha ocurrido buscar, precisamente, fobias extrañas. Esto viene a cuento porque en ese momento acababa de leer sobre la teoría de la preparación, de Seligman, que da una explicación a la cuestión de por qué determinadas fobias son más comunes y otras, realmente extrañas.
Según esta teoría, existen determinados estímulos a los que es más probable que los animales (seres humanos incluídos) desarrollen miedos y fobias. Estos estímulos, diferentes para cada especie, se conocen como estímulos preparados. Por ejemplo, las arañas son estímulos preparados para desarrollar una fobia en los seres humanos. Esto tiene una función evolutiva: si una persona tiene miedo a las arañas, y las evita sistemáticamente, evitará también picaduras potencialmente dañinas. Por supuesto, los estímulos preparados no tienen que ser necesariamente animales, puede tratarse de otros objetos o situaciones (por ejemplo, las alturas, aguas profundas...). Es muy fácil desarrollar una fobia a este tipo de estímulos. Todos tienen en común el hecho de que evitarlos sea útil para la supervivencia, o al menos lo fuera en el momento en que esta característica fue seleccionada y transmitida a los descendientes, ya que actualmente provocan numerosos problemas.
Por otra parte, existen muchos otros estímulos no preparados, que vendrían a ser neutros en relación a su capacidad para convertirse en estímulos fóbicos, por tanto, resulta más difícil que se desarrolle una fobia hacia ellos, aunque de hecho algunos representan mayores amenazas que los preparados. Para un niño pequeño, resulta mucho más peligroso un enchufe que una serpiente, y sin embargo es más probable que desarrolle fobia a la serpiente que al enchufe. La serpiente está preparada, el enchufe no.
Por último existen los estímulos contrapreparados, que serían muy difíciles de asociar con situaciones de miedo o amenaza y por tanto sería bastante improbable desarrollar una fobia hacia ellos. Por ejemplo, es muy improbable tener fobia a beber, porque beber (agua, o cualquier otro líquido) es necesario para la supervivencia.
Y sin embargo, aunque sean infrecuentes, existen fobias a los objetos más inofensivos e incluso a ideas que no representan objetos tangibles, como días de la semana. Existe la fobia a beber, y a cruzar la calle, y a cenar y a las conversaciones de después de la cena. En Internet hay docenas de listas de fobias extrañas.
Para mí, la más curiosa, la hipopotomonstrosesquedipedaliofobia, por lo irónico de su nombre: miedo a las palabras largas.

La epidemia en internet

Acabo de leer un artículo en Wired que habla, en tono de humor, de un nuevo tipo de enfermedades propiciadas por la enorme cantidad de información que tenemos a nuestro alcance en internet. Y es que basta con leer una pequeña reseña sobre una enfermedad inusual (o no) para empezar a sentir sus síntomas (preferiblemente si estos son difusos y ambiguos). Entonces el internauta, preocupado por su salud, como es lógico, se pone a buscar más información sobre esta enfermedad, descubriendo que tiene todos o muchos de los síntomas: dolor de cabeza, dolor de espalda, picor de ojos... (obviamente no tienen nada que ver con haberse pasado horas buscando información en internet, sentado en la misma postura). A partir de ahí, convencido de estar profundamente enfermo, no acudirá al médico sino que se dedicará a postear en foros, blogs y demás sobre sus síntomas y tratamientos, posiblemente "infectando" a otros que de súbito empiezan a sentir también los síntomas, hasta expandir la enfermedad y provocar una epidemia.
Aunque lo he exagerado un poco, es algo que creo que es bastante frecuente, yo misma he caído en la tentación de meter mis síntomas en una de esas páginas que luego te dicen lo que puedes tener, que va desde nada a una enfermedad terminal, y considero que son un peligro para cualquiera que sea, ya no hipocondríaco, sino simplemente un poco aprensivo con estos temas. Muchas personas utilizan internet para autodiagnosticarse sus dolencias y luego ir al médico a por un tratamiento, y no es raro que se enfaden cuando el diagnóstico del médico difiere del suyo. Curioso que confíen más en una página web de cuyo autor no saben nada. El medio y la forma aportan al mensaje casi toda su credibilidad y por tanto su poder para influir sobre el receptor.

Mapa emocional

Me acabo de encontrar con este curioso mapa que muestra las emociones que "predominan" en cada país. En realidad, lo que hace es pedir a los usuarios que marquen uno de los tres estados de ánimo que da como posibles opciones: positivo, negativo o neutro (no se han comido mucho la cabeza para elegirlos). Después, en el mapa, muestra el porcentaje de personas que han elegido "positivo" en cada país, aunque se pueden consultar también los porcentajes de "negativo" y de "neutro". No es que sea una herramienta fiable para estimar el estado de ánimo general de la población en cada país, ya que el número de personas que entran en la página puede ser muy diferente en cada uno, además del sesgo que supone que sólo las personas que entran en esa página informan de su estado de ánimo, y que probablemente no sean representativas de la población general. Sin embargo, no deja de ser curioso que alguien haya creado una iniciativa como esta.