Sheldon y el sarcasmo

Parece que este verano está siendo poco productivo en cuanto a entradas en el blog, así que hoy os voy a poner un pequeño vídeo de una de mis series favoritas, The Big Bang Theory.



Es probable que Sheldon tenga algún trastorno del espectro autista, quizá el síndrome de Asperger, ya que parece tener muchas dificultades en interpretar el lenguaje no verbal y las intenciones comunicativas más allá del sentido literal de las frases. En este fragmento, por ejemplo, no entiende el sarcasmo de su compañero Leonard. Aunque esto no prueba que tenga el trastorno, sí puede considerarse un indicador de ello. La incapacidad de Sheldon para entender el sarcasmo se relaciona con un déficit en su teoría de la mente, esto es, en la capacidad para inferir estados mentales en las demás personas (imaginarse lo que los demás están pensando) y por tanto para entender las intenciones comunicativas que no se expresan de manera explícita en el lenguaje verbal.

Alice in Wonderland

En el libro de Alicia en el País de las Maravillas se describen una serie de experiencias que podrían considerarse alteraciones de la percepción, como alucinaciones o distorsiones perceptivas. La diferencia entre estas dos radica en la presencia o no de un estímulo que elicite la percepción, aunque sea errónea, de un objeto. Es decir, si nos ceñimos únicamente a la modalidad visual, una distorsión perceptiva implica ver el estímulo de forma distinta a la esperable por sus características físicas (más grande, más pequeño, más brillante...) mientras que la alucinación implica la percepción de un estímulo que no está presente. Es difícil decir cuál de las dos sufre Alicia, ya que no sabemos si los objetos que ella percibía estaban realmente presentes. Sin embargo, existen otros casos similares en los que sí podemos saberlo.
Hace unos días salió una noticia en la prensa sobre una niña que sufría un conjunto de síntomas al que se ha llamado "Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas". Durante un mes y medio experimentó, varias veces al día, episodios de unos minutos en los que percibía los objetos y su propio cuerpo mucho más grandes o pequeños de lo que en realidad son. Se trataba, por tanto, de distorsiones perceptivas, ya que los estímulos realmente existían. Estas experiencias tienen nombres concretos (ya estamos, siempre poniendo nombrecillos a todo) que no aparecían en la noticia pero me gustaría compartir aquí:
  • Cuando se percibe un objeto más grande de lo que en realidad es, hablamos de macropsia.
  • Si el objeto es percibido como más pequeño, se le llama micropsia.
  • Cuando los cambios de tamaño se refieren al propio cuerpo, se le llama autometamorfopsia.
Un pequeño repasillo a los apuntes de psicopatología, que nunca viene mal.

Bacterias condicionadas

Hace unos días, en este blog se hablaba de que, al parecer, algunos microorganismos son capaces de dar respuestas condicionadas ante cambios que se producen en su entorno. La investigación que permite llegar a esta conclusión, publicada en Nature, utilizó dos microorganismos para observar los cambios en su comportamiento en respuesta a cambios en su medio ambiente, Escherichia coli y Saccharomyces cerevisiae (una bacteria intestinal y la levadura de cerveza).
En este contexto, debemos entender la conducta del microorganismo no como la conducta humana o de otros animales, sino como cambios en la expresión genética que se traducen en cambios en el funcionamiento del mismo, y también en su interacción con el entorno, ya que estos organismos no tienen sistema nervioso, por tanto su comportamiento no se puede entender del mismo modo que el nuestro, aunque sí es posible establecer paralelismos. Así, el sistema de transcripción génica puede actuar de modo similar a una red neuronal y es posible que emerjan comportamientos complejos a partir de sistemas más sencillos.
Lo que ocurrió en los experimentos es que la exposición temprana a un estímulo facilitó la transcripción y expresión de algunos genes, relacionados con la adaptación a entornos en los que dicho estímulo está presente, cuando se expuso al organismo a estos ambientes. Así, la bacteria E. Coli, expuesta a ambientes ricos en lactosa y pobres en maltosa, activó genes en respuesta a la presencia de maltosa, facilitándose su respuesta cuando se encontró posteriormente en ambientes ricos en maltosa.
En este sentido, creo que no es acertado hablar de condicionamiento pavloviano. Salvando las diferencias entre los microorganismos y los animales con sistema nervioso, el condicionamiento, o aprendizaje asociativo, se produce cuando un estímulo inicialmente neutro se asocia a otro que produce una respuesta de manera innata, de modo que el estímulo neutro adquiere la capacidad de elicitar ésa respuesta: se condiciona. En este caso el estímulo al que se pre-expone al organismo no es neutro, sino que por si mismo es capaz de producir respuestas (como se muestra por ejemplo al exponer a la bacteria a la maltosa de manera aislada). Además, es el mismo estímulo que se presentará después, no otro con el que se asocia.
Sin embargo, es cierto que la conducta del microorganismo cambia y se adapta más fácilmente a un estímulo si ha sido previamente expuesto al mismo. Creo que esta facilitación guarda un paralelismo más estrecho con el fenómeno de priming, ya que éste nos dice precisamente que la pre-exposición a un estímulo puede facilitar la respuesta al mismo posteriormente, actuando como un mecanismo de adaptación al ambiente que permite al organismo sobrevivir anticipándose a los cambios.