Introducción a la hipnosis

La hipnosis es una técnica de intervención clínica utilizada por médicos, psicólogos o fisioterapeutas, en el tratamiento de problemáticas como el dolor crónico, adicciones, cirugía, recuperaciones de lesiones, depresión, ansiedad, insomnio, etc. Aunque es una técnica muy antigua, no adquirió rigor y sistematización científica hasta el siglo pasado.

Se podría definir como un proceso en el cual el hipnotizador guía al hipnotizado, ayudándole, a través de sugestiones, a alterar sus percepciones, emociones, pensamientos o conductas. Sin embargo, puede darse la hipnosis incluso sin la figura del hipnotizador (auto-hipnosis).

Su empleo complementario al tratamiento de elección ha demostrado reforzar la eficacia y disminuir el periodo de aplicación del mismo. Debemos desconfiar, por contra, de su aplicación de forma aislada, del tipo de las ofertas que se pueden ver, y más ahora que está de moda, sobre dejar de fumar con sólo una sesión grupal de 200 euros: casi seguro que no lograremos nuestro objetivo, y si lo hacemos, quizá no sea por el pseudo-tratamiento en sí.

Siguiendo por este hilo de uso fraudulento y/o mala divulgación, hay que señalar que la hipnosis no tiene nada de mágico, ni de paranormal, en contra de lo que mucha gente suele creer. Aunque uno puede entender esta creencia cuando se para a pensar en la visión engañosa que se da en los programas televisivos (¿quién no vio el conocido programa Flash Back?), teatros o diversos shows que la han tratado.

Nada más lejos de la realidad:

La hipnosis no sirve para recordar vidas pasadas (de hecho, estaría bien que primero alguien aportara una sola prueba de la existencia de esas supuestas vidas anteriores), ni siquiera para recordar mejor algo que sucedió en el pasado. Esto es debido a que, aunque es cierto que se gana en confianza en el propio recuerdo, no se gana en precisión, e incluso muchas veces puede darse lugar a falsos recuerdos. La supuesta re-experimentación que se realiza de la experiencia pasada tiene más que ver con las expectativas, creencias e influencias del contexto actual, que con una re-experimentación real. Y ni mucho menos podemos recordar eventos de una época en la que aún no teníamos un desarrollo madurativo suficiente para poder consolidar recuerdos (por ejemplo, en etapas fetales, o en la infancia temprana).

Por otro lado, el sujeto en hipnosis no está a merced del hipnotizador. Todas las acciones que lleva a cabo durante la hipnosis, las hace porque quiere, y si se le sugiere realizar algo que no quiere, no tendría por qué hacerlo. El sujeto es en todo momento consciente de lo que hace. Como apoyo a esto, además, tenemos que zonas frontales de la corteza (decisión, planificación) se mantienen activas durante hipnosis. Además, la inducción en hipnosis es más mérito del hipnotizado que del hipnotizador, y está relacionada con su capacidad de concentración e imaginación (no con el sueño, ni con credulidad o debilidad). Por tanto, no es algo pasivo, sino que precisa de un sujeto activo y esforzado en el proceso en el que se halla inmerso.

Por ahora, lo dejamos en esta introducción, y breve comentario de lo que no es la hipnosis. Más adelante, profundizaré algo más: fases, técnicas, etc.